LOS ANTIGUOS ICONOS DEL TAROT RECONSTRUIDOS


Daniel Rodés y Encarna Sánchez han estudiado durante más de 30 años los símbolos presentes en el Tarot. Profesores internacionales de Tarot y grandes especialistas en el Tarot de Marsella, son autores del diseño de una nueva baraja de Tarot de Marsella inspirada en las técnicas pictóricas de la Edad Media, con objeto de devolverle al Tarot su esplendor original. Iniciaron una labor de investigación sobre fuentes históricas, y a partir de documentos originales del siglo XIII, el estudio de las barajas de coleccionista más antiguas que se conservan y de un intensa labor de análisis y comparación entre los diversos materiales disponibles comenzaron a examinar, línea a línea, color a color, todos y cada uno de los detalles presentes en la baraja de Tarot de Marsella, tratando de descubrir el sentido de cada línea. Así se encontraron con numerosos secretos que habían permanecido ocultos durante generaciones dentro de las imágenes de la baraja. El titulo de esta baraja es: los antiguos iconos del tarot de Marsella reconstruidos.
A partir de este trabajo numerosos símbolos han salido nuevamente a la luz, símbolos que se habían perdido y que en los Tarots de Marsella recientes aparecían como simples líneas o formas que no tenían ningún sentido. De este modo, el Tarot recupera de nuevo su coherencia y lógica en el propio dibujo, además de un gran contenido simbólico. Entre los numerosos descubrimientos realizados podría destacarse: el atril que sostiene el libro de la Papisa, que permite entender la ilógica posición que tenía su mano derecha la cual no podía sostener el libro, ya que lo tocaba por arriba, la luna a los pies de la Emperatriz, que es el complemento de la Luna del arcano XVIII, el árbol de Jessé y el templo de Salomón, en la carta del Papa, la continuación del muro en la carta XIX el Sol, la puerta lateral de la carta 16 la Casa de Dios, el río presente en la carta de la Templanza, el descubrimiento de la esfera del mundo en la manos del personaje del arcano XXI, las nubes del ángel del Juicio que son las mismas que las del As de Bastos, etc. etc.
Por otra parte esta baraja tiene en las medidas de las cartas la proporción aúrea, es decir el llamado canon de la belleza, la divina proporción, o número de oro, representado matemáticamente por 1.618. Esta proporción había desaparecido de los actuales juegos, aunque en algunos había una diferencia de milímetros. Asimismo se ha respetado el nombre original en francés y la numeración romana tal como aparece en las antiguas barajas.
El fondo de las láminas es de color dorado. Todos los juegos más antiguos conservados como el Visconti i el Carlos VI, tienen algo en común, tener el fondo con el color del “pan de oro” una lámina dorada que vuelve el dibujo muy brillante. Sólo siglos después, cuando se vulgariza el uso del Tarot, como un simple juego de azar o adivinación, comienza a usarse papel de mala calidad y el fondo comienza a variar de color o en algunos casos es simplemente blanco.
En esta baraja se ha intentado recuperar la idea del fondo dorado, ya que por una parte nos indica la luz del espíritu, nos ayuda a desarrollar la intuición y por otra nos recuerda las imágenes de los antiguos iconos. De hecho existe una estrecha relación entre el Tarot y los antiguos iconos. Éstos eran cuadros pintados con una técnica especial, con el fondo dorado y las letras de color rojo. Un icono podía representar a un santo o un pasaje bíblico. Pero, también podía colocarse en compañía de otros, creando lo que se llama un “iconógrafo”, una estructura de cuadros que forman en su conjunto toda una historia y una serie de relaciones. ¿No recuerda esto exactamente la forma del Tarot? Una carta nos indica cosas, pero cuando juntamos varias formamos una historia, una secuencia, que es la que nos da el hilo de la interpretación. Por otro lado la forma inexpresiva de los rostros, al igual que en los iconos permite, a quien los contempla, ver el reflejo de su propio inconsciente.
Ese sentido de la conexión espiritual corresponde a una actitud de detenerse a escuchar, prestar oídos a la revelación, más que intentar pedirle a la imagen lo que nosotros queremos.
Las cartas están realizadas en un tamaño ligeramente más grande del habitual con objeto de poder usarlas no sólo como herramientas de interpretación, sino también para facilitar su contemplación y uso para meditación.
La web de los antiguos íconos del Tarot de Marsella reconstruidos.